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En los baúles del Estado dominicano escondieron las normas que el ciudadano común debe cumplir. Alguien que no conocemos mandó a buscar un candado para custodiarlos y por alguna no lo cerró. Sin embargo, lo que no pasó por alto fue una falsa creencia asumida por los interesados en conocer regulaciones: al poner candado, todos creyeron que el acceso a las normas era privilegio del poseedor de la llave; no se fijaron en que el candado seguía abierto.
Los dominicanos se preguntarán si hay, en el país, normas escondidas; mi respuesta es un rotundo sí. Pero no porque de forma deliberada las hayan ocultado al público; lo que sucede es tan sencillo como que alguien las acumula rutinariamente. Muy despreocupados, los creadores del Derecho organizaron un almacén para las normas; como un granjero que planifica para los tiempos de sequía ─aunque del legislador local se puede presumir que siempre hay “sequía”, porque no deja de almacenar.
La costumbre hace ley, por eso en la República Dominicana se acepta que “siempre hay que estar haciendo leyes”. Por el momento no diré si es conveniente o no una elaboración jurídica permanente; mi intención es explicar la conveniencia de buscarlas donde estén: las que están cubiertas por el polvo de los archivos ─con agujeros de gusano de biblioteca─ y las que están calientes como pan recién horneado.
La norma desconocida atenta contra la integridad jurídica de su receptor
Encontrar las normas dominicanas es para los juristas como "fiebre por el oro"
¿No has visto en las películas esas largas hileras de libros en los despachos de abogados? Te sorprenderías si buscaras en los repertorios de normas que se han dictado en ciertos países. El caso dominicano no es distinto: tenemos normas ¡Y muchas!
Siendo así, ¿no corremos algún riesgo al ignorarlas?
Nadie puede alegar ignorancia de la ley
Puede ser cierto… para el ciudadano no jurista; en contraste, el trabajador de normas DEBE ubicarlas y estudiarlas con minuciosidad. No simplemente las que se han bautizado como “ley” por el Congreso Nacional; necesitamos ir más allá. Quienes nos formamos en Derecho a partir del año 2010 repetimos el artículo 6 de la Constitución como un rosario católico:
Artículo 6
Todas las personas y los órganos que ejercen potestades públicas están sujetos a la Constitución, norma suprema y fundamento del ordenamiento jurídico del Estado. Son nulos de pleno derecho toda ley, decreto, resolución, reglamento o acto contrarios a esta Constitución.
Lo rezamos como si fuera el evangelio de San Juan… Y en sentido profesional lo es. Prestando especial atención al último enunciado del artículo, sobre la nulidad por contrariedad, estamos compelidos a buscar no solo la “ley”; también los “decretos, resoluciones y reglamentos”, tengan el nombre que tengan. Por ejemplo, la Dirección General de Impuestos Internos (DGII) les llama “Normas” a sus reglamentos; en otros órganos del Estado, como en la Jurisdicción Inmobiliaria, son “Disposiciones Técnicas”.
Buscar la norma jurídica es un salvavidas en favor de los juristas y en el absoluto beneficio de las personas. Nuestras actividades se orientan a conseguir distintos objetivos; pero cualquiera que sea la motivación, el impulso individual o colectivo necesita una acción bien coordinada. En palabras de un filósofo del Derecho, Joseph Raz, “las normas son razones para la acción”; una postura que ha reformulado el jurista dominicano Servio Tulio Castaños con una frase recurrente y para mí motivadora: “las normas son hipótesis de trabajo”.
En resumen, el Estado las crea, las publica y las intenta poner en práctica… No importa, el ciudadano, con ayuda de los abogados, hará su deber contando con normas. Veremos qué tienen, que exigen e intentaremos conseguir resultados específicos.
Ahora, antes de continuar te contaré una anécdota pertinente para aprovechar el potencial que encierra conocer bien las normas.
MLB Network, las Breaking News y cómo aprender inglés me quitó un obstáculo del camino
MLB nos da 7 meses de intenso deporte
Soy aficionado del béisbol desde hace bastante tiempo, un seguimiento a Major League Baseball (MLB) que comenzó en el año 2005. Mi entusiasmo por este deporte arrancó tras el final de la temporada 2004, cuando los Medias Rojas (Red Sox) de Boston lograron un campeonato histórico; mas esa fue una temporada que no alcancé a ver, tan sólo disfruté la Serie Mundial (World Series)… Así fue como esperé la próxima temporada, siguiendo las transmisiones por televisión.
La rutina de espectador fue más o menos igual. Y mi entusiasmo creció en 2011 cuando descubrí el canal MLB Network: béisbol 24 horas al día, 7 días a la semana. Yo estaba en pleno estudio del idioma inglés y bastante inmerso en la música, las series y las películas. Nadie tenía Netflix, pero yo seguía los episodios de programas como CSI, Criminal Minds, Matlock, Castle o películas subtituladas. Ahora bien, lo de MLB Network fue incomparable: los analistas de béisbol hablaban a la velocidad de un rayo… Yo entendía escasas expresiones.
Lo que hice fue alinear cierto ocio a mi propósito educativo
En la TV, junto a MLB Network también veía las trasmisiones de noticias de los Estados Unidos, aunque no recuerdo el nombre del canal… Unos presentadores lanzaban titulares y narraciones igual que los comentaristas deportivos; fue cuando supe que debía dedicar buen tiempo a ver hablantes nativos para desarrollar mi escucha. Ya el béisbol me motivaba, a la vez que revisaba el periódico digital Acento, donde comencé a interesarme por la política, la economía y temas relacionados.
Al día de hoy no he dejado de consumir contenido en inglés y mi comprensión es bastante certera; puedo entender sin dificultad lo que sea que estén hablando, si bien nunca falta cierta palabra desconocida ─y es natural, dado que no es mi lengua materna. El punto es que aproveché mis intereses particulares con un objetivo que tenía en mente: pude dar con un método para lograrlos.
Breaking Ius • NormWanderer: tras la caza de las normas
¡Hasta Giorgio Tsoukalos lo sabe!
Hace tiempo fui sorprendido por un pensamiento “¿Por qué no integrar las Breaking News con un elemento jurídico?” Y, ¡Taraaán! “Breaking Ius” (Derecho en caliente o Derecho de última hora).
Trabajé algo en la idea y terminé agregándole NormWanderer (Jurista errante, jurista que vaga).
A lo mejor pude haber agregado NormWalker (jurista caminante, caminante de las normas); no obstante, el “walker” es alguien que va por un sendero fijo, mientras que el “wanderer” no tiene por delante una ruta: va haciendo el sendero mientras avanza… (“haciendo camino al andar”, parafraseando al poeta Antonio Machado).
Las normas salen por año, muchas se conocen por tener algún indicador: “ley tal, guión 01, 02, etc.”. ¿Y esto nos pone en una mejor posición? No lo afirmaría.
Lo que sí nos pone en el carril de guiar nuestros objetivos es entender qué nos condiciona; saber cuándo nos gobernamos nosotros y cuándo lo hace alguien más.
Aquí es oportuno que introduzca una distinción muy, suficiente si la conozcas a grandes rasgos: autonomía/heteronomía. Te las explico.
Autonomía y heteronomía; normas por aquí, normas por allá ¡Y e’ kaki!
1) Autonomía son las normas que tú mismo te das: “me permito hacer X; me prohíbo hacer Y; me obligo a hacer Z”. Son tus códigos individuales sobre cualquier particularidad.
2) Heteronomía se refiere a normas que vienen de otro emisor. ¿Quién es el mandamás en este aspecto? Adivinaste, ¡El Estado! Los legisladores obligan, prohíben y permiten hasta lo que quizá no tenga ninguna relevancia.
Debes tener claro que la autonomía es parte de una interacción contigo mismo/a. Por supuesto, ninguna norma que te dictes puede tener algún efecto si contradice una norma jurídica… Y ahí el Derecho es el campeón: casi todo está regulado, normado.
¿Cómo aplicar estas nociones a nuestras vidas comunes y corrientes? Buscando las normas jurídicas donde se encuentren.
“¡¿Que está prohibido que yo haga eso?! ¡Y e’ kaki! ¡Ninguna norma de nuestro Derecho lo prohíbe, por lo tanto, yo puedo realizar esa acción que tenía prevista, pues no causo daño a nadie!”.
[Si no eres dominicano, la expresión “¡Y e’ kaki!” significa “¿Y es fácil?”, o sea, “te equivocas”, “no es así”, “no es cierto”.]
Pues bien, la conciencia de la heteronomía te empodera como ser humano y ciudadano… En lo adelante, podrás dictarte mejores normas a ti mismo… Podrás gobernarte mejor.
En fin…
Agradezco que me hayas leído hasta acá.
Vendré cada semana con un artículo (menos extenso que este) a explicarte cuestiones normativas importantes.
¿Te gustaría dejarme un comentario y compartir este artículo? Me vendría bien saber tu parecer y la difusión del mensaje aquí contenido.
¡Hasta pronto!