Por qué las dificultades legales te impiden avanzar | Especial para dominicanos


Por qué las dificultades legales te impiden avanzar | Especial para dominicanos

Al otro lado están mis metas, pero tanta ley no me deja alcanzarlas


Minuto a minuto enfrentamos a diversos problemas: dinero, trabajo, salud, familia... Las causas de las múltiples situaciones se encuentran en el ámbito interno; nos movemos en círculos sociales, teniendo contacto con personas cuyas realidades son más o menos peculiares. ¿Cómo surgió el inconveniente que ahora preocupa? Las preguntas hacen evocar la idea de “culpabilidad”; por supuesto, no siempre recurrimos a nuestra propia persona cuando toca atribuir el origen de los males.

“Lo que acaba de sucederme seguro es por las acciones de Fulano”; este sería el contexto de “culpa humana”. No olvidemos que se suele atribuir faltas a “ideas” que habitan en nuestras cabezas; por ejemplo, el “sistema” o la “cultura” pueden figurar en la lista de responsables. Aparece “la vieja confiable”: “si no fuera por esta sociedad o este gobierno…”.

Pero ¿qué es aquello que permite que los gobiernos, los políticos, los ricos –y también los pobres– hagan lo que hacen? Otra vez, muchos dirán que ha sido “el sistema capitalista”. ¡Buen intento, pero no tan rápido! el sistema capitalista es una estructura incentivada por otros sistemas, el Estado, por intermedio del Derecho: este último constituye otra estructura –o superestructura– que funciona como candado.

Has pensado en las luchas que te impiden escalar social o económicamente, aunque no de manera exclusiva en estos aspectos. Puede que aspires a tener más libertad sin ser querer lucir “más rico” o tener más dinero sin perder libertad

¿Es acaso posible? Tal vez. Lo seguro es que tus problemas tienen que ver con la ley.

Te indicaré algunos espacios que representan auténticos dolores de cabeza para la gente: una lista no exhaustiva de los principales obstáculos que experimentamos los dominicanos.

(Se corresponde con lo que ya viste al comenzar la lectura)


Deudas 

Las deudas son el principal obstáculo para disfrutar de nuestros derechos

Los compromisos por préstamos y otros negocios siempre salen a relucir.

Un prestamista agota los medios para que le paguen; se presenta en tu casa con ánimo de derribar las puertas, llama por teléfono veinticinco veces en un par de días o te lleva “por las greñas” ante un juez para que “le busques lo suyo donde sea que tengas que buscarlo”. Y ni hablemos de cuando no has pagado el alquiler y el dueño de la casa te corta el agua o se lleva una plancha de zinc del techo.


Herencias

"Juan, si tú crees que me vas a quitar lo que me dejaron te equivocaste"

Han pasado 40 años desde que murieron los viejos: todos han permanecido sin tocar el tema de los bienes por respeto a su memoria y para evitar que la gente hable. Como individuos de “clase media”, los herederos conservan los inmuebles, pero no se preocupan por particiones ni nada de eso, pues cada uno trabaja y se sostiene sin necesidad de recurrir al patrimonio familiar. “Aquí no tendremos esos problemas de herencia” (hasta que alguno realmente necesita dinero y ahí llega a su fin la luna de miel con los hermanos).


Tierras

¡Bienvenidos a la finca de la discordia!

(Ya sabemos que por costumbre este tema ha sido parte del anterior; pero no quiero que los confundas: puede haber herencias sin tierras y viceversa; un buen abogado te lo va decir).

La casa ha estado ahí y el anciano sólo recuerda firmar un papel en el año 1900-no-sé-qué. Desde entonces ese ha sido su hogar. Nunca le mencionaron aquello de “registrar” derechos. 

De la nada llega un “don Fulano” que afirma ser el dueño, pretendiendo despojarlo de lo único que atesora. ¿Habrá sido su “culpa”?


Impuestos

Nadie evitará que el Estado cobre su parte

Son como el viento: no lo vemos pero lo sentimos. Todos, sin excepción, terminamos pagando por ellos.  

Los que se dedican a los negocios, con mucha o poca rentabilidad, están ligados de forma directa al pago de los tributos, y quienes sólo contribuyen con el fisco por la vía del consumo dejan en cada factura una porción de su dinero para las cuentas del Estado. Cada ves que te dan ese papelito en la compra ahí está ese bendito ITBIS.

Nótese que los impuestos no son malos en sí ni el demonio que nos persigue: con una adecuada recaudación el gobierno puede lograr excelentes transformaciones en la vida de la gente.

¡Y cuidado! Si se hacen trampas para no pagar  llegarán consecuencias indeseadas.


Antecedentes penales

¿Cómo hago que me quiten esa bendita "ficha"?

El Estado es el único con derecho a castigar con penas, desde un par de horas hasta muchos años tras las rejas; en los encarcelados quedará una huella: los antecedentes penales. No hay nada que “papá Estado” no lleve en un cuaderno. 

Para aquel que permaneció un tiempo bajo la tutela del sistema penitenciario limpiar su hoja de vida será imprescindible si quiere lograr la “reinserción social”: volver a caminar por las calles sin que le digan “delincuente” y ganarse el sustento con decencia.


¿Qué hacer? 🤔

Los obstáculos de la ley son muchos e inevitables y, como se ha dicho, no todos han sido nuestra culpa ni hemos podido solucionarlos de manera simple. Es innegable, demasiadas cosas están fuera de nuestras manos.

Te daré 3 pasos para que estés en mejor condición de enfrentar problemas legales.

1º Analiza tu situación personal 🔍

Dedica tiempo para poner orden. Apunta, como mínimo, los siguientes datos:

a) En qué trabajas: el oficio provee información de mucho valor para calificar con objetividad tu situación; 

b) Cuál es el flujo de tu dinero: en términos de tus derechos, los números siempre importan: toma nota de tus ganancias, así como de tus compromisos dinerarios (gastos personales y de la familia, préstamos y otras deudas, etc.). ¡Que no quede un papelito de supermercado ni un recibo en tu casa sin anotar! 

c) A qué tribu perteneces: los humanos pertenecemos a ambientes especiales; por ello, saber nuestra posición social contribuye a orientar mejor las decisiones que se tienen que tomar: dónde vives, con quién, cuáles son tus hábitos regulares –a dónde vas con frecuencia y a hacer qué. No tengas miedo de hacer historia contigo mismo. 

Tú y yo sabemos que frecuentas la esquina (con cerveza en mano), que juegas vitilla los sábados por la tarde o que te juntas con esas dos amigas inseparables y antes de las 5:00 ya han llamado el delivery 3 veces. 

¿Me lo vas a negar? 😉 Da igual... escribe esos hábitos sociales que se adecuan a ti... Verás que el cuadro va quedan perfecto. Nadie te conoce mejor que tú.

2º Identifica tu entorno legal 🌎

El entorno legal resuelve dos cuestiones:

a) tus problemas actuales: esos que desde ya hacen que dediques recursos a hacerles frente, y

b) tus problemas eventuales: circunstancias que te ponen en riesgo de verte envuelto en una situación con terceros: alguien que termine exigiendo que hagas alguna cosa en su favor, para lo que dice estar apoyado en la ley.

Encuentra 1-3 situaciones que pueden ponerte en posición de necesitar ayuda legal; bien sea que la necesites o no, empezarás a poner de relieve las áreas que amenazan tu bienestar. 

Piensa, seguro que hay algo (siempre hay algo).

3º Avanza en la solución ✍️

A fin de cuentas, las decisiones pertenecen a quien tiene el problema; aún con asesoría o ayuda externa, nadie puede elegir lo que más te conviene: es una tarea indelegable. Antes de acudir con abogados, ve pensando en formas de desplazar las piedras del camino.

No creas que no estar preparado en algún área del conocimiento te inhabilita para pensar o cuestionar sobre ti mismo. Responde a la pregunta “¿cómo puedo hacer que el problema existente o el que ya veo venir se resuelvan con mayor rapidez y con el menor esfuerzo posible"?

Saber que tienes conflictos legales no es nada sencillo, pero estás más cerca de identificarlas por las propias personas con quienes te enfrentarás. De alguna manera siempre terminan dando a conocer lo que desean de ti, así que no pierdas de vista cómo se desarrolla el intercambio de comunicación a tu alrededor. 

(Sí, tienes razón si pensaste en ese mensajito de WhatsApp de un tal "809-xxx-xxxx" que aparece en tu teléfono sin saber quién te escribe).


Ahora que sabes cómo empezar a resolver problemas, no pierdas tiempo. Deja ese capítulo de la serie para más tarde y pon a trabajar tu cerebro; toma papel ¡Y que corra la tinta!

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¡Nos vemos la próxima semana!


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