Desenredar problemas: en qué consiste el trabajo de los abogados


Desenredar problemas: en qué consiste el trabajo de los abogados

En un diálogo entre dos el abogado escucha con atención las palabras de su consultado; lo mira a los ojos e intenta descubrir sus intenciones, sus miedos, sus deseos… “En realidad, ¿qué necesita?”, piensa. La persona que tiene de frente desborda sus preocupaciones y espera respuestas para seguir adelante con un obstáculo menos en su vida.


¿Para qué están los abogados si no es para resolver problemas? En la República Dominicana “resolver” es una acción que denota valor y determinación. “Fulano resuelve” indica que alguien:

☑️  Se hace cargo de lo que sea
☑️  Enfrenta desafíos a pesar del tamaño que tengan
☑️  Encuentra respuestas y soluciones a conflictos recurrentes

Más de una vez he escuchado a alguien decir “tendré que poner un abogado”; “recuerdo que tal asunto me complicaba la vida, así que le puse un abogado para salir de eso”. Se piensa que el profesional del Derecho es como un escudo dispuesto para defenderse de las flechas que ataquen los derechos.

Los abogados están en todas, pero no por esto sabemos con exactitud cómo es su trabajo. Contestemos de una vez: ¿Qué es lo que hacen? ¿Cómo “esquivan” las flechas? ¿Acaso son como aquellos monos que lanzan mangos cuando desde el otro extremo no reciben más que piedras: un truco de tigueraje (inteligencia para saber actuar) aprovechado por quien busca la deliciosa fruta tropical?

Todo abogado se mueve en el tiempo: pasado (ayer), presente (hoy), futuro (mañana)… Si le preguntásemos al gran físico Stephen Hawking afirmaría que sí, que efectivamente los abogados viajan en el tiempo.

El proceso se desarrolla en esas tres dimensiones:

~ En el ayer ~

Un jurista trabaja en sí mismo: conociendo las leyes, preparándose en sentido intelectual, estudiando con cuidado las interacciones del medio social en que vive, sobre todo con perspectiva histórica. Para que tengas una idea, desde 2015 hasta hoy (abril, 2022) en la República Dominicana se han promulgado (buenas o malas) 142 leyes. ¡Todas! deben ser estudiadas con cuidado. 😯

~ En el hoy ~

Los abogados dedican su tiempo a las personas que los buscan: sus clientes o usuarios; investigan sus circunstancias, porque, tal como en las Meditaciones del Quijote de José Ortega y Gasset, “el hombre y la mujer son ellos y su circunstancia”; tú problema, pequeño o grande, es tu problema... Y merece la atención que le das... Sólo tú sabes de qué pie cojeas. Es incorrecto subestimar la importancia de una molestia ajena.

Podemos afirmar que los abogados van al “rescate” de situaciones: tocando con pinzas los fragmentos de realidad de cada individuo: tiempos, lugares, modos, condiciones, relaciones, causas, preguntas, conflictos… En fin, buscando la verdad, garantizada a través de la conversación.

Y, por último,

~ En el mañana ~

El jurista-abogado se proyecta hacia lo venidero procurando saber qué acciones le conviene ejecutar a los clientes de acuerdo con sus intereses, de modo que los ayude ser estratégicos.

El abogado elaborará, como si de un meteorólogo se tratara, pronósticos para el "clima jurídico" de los usuarios. Partiendo del buen dictamen jurídico, una persona sabrá si pronto "lloverá" encima de su patrimonio. 

¡Hora de abrir la sombrilla!


Los abogados tienen abiertos dos caminos

Para un abogado hay dos ámbitos de actuación, entrecruzados de las más infinitas maneras: 

1. El público, donde tiene que solicitar y negociar entre su cliente y la autoridad establecida... el gobierno; y

2. El privado, en el que necesita contraponer los derechos de su patrocinado a los de terceras personas.

Debemos recordar que nuestras sociedades están diseñadas sobre la base de un esquema de individuos que persiguen ser tratados iguales, por intermedio de la libertad que, al menos formalmente, se les ha reconocido en el Derecho.

El abogado tiene, ante todo, que 1º) escucharte y recibir lo que tengas que mostrarle; esto servirá de sustento a lo que persigues; 2)analizar lo que te sucede y acompañarte, sin excluirte, a actuar en cierto sentido. Hacer A o B o incluso no hacer nada en lo absoluto.

Puedes estar, como el abogado, en dos escenarios: a) ante la necesidad de lidiar con otras personas directamente o b) mediante del sistema de justicia, los tribunales y los agentes u oficiales de la administración pública. En este último caso habrá normas que cumplir y límites que respetar.

Como en el juego Pac-Man, el abogado procurará que andes por el laberinto, a pesar de que está lleno de oponentes. Así funciona el juego: hay que a) atacar, b) defenderse o c) retirase. Ninguna de las tres opciones es una recomendación que se toma por sí sola; en su momento tocará asumirlas de muy variada manera y en órdenes distintos.

El abogado te recibirá por medio de entrevistas: la primera forma de hacer contacto. La gran ventaja de hoy es que se pueden celebrar desde la distancia, gracias a Internet y a las redes sociales. 

No lo olvides, el fundamento de la buena abogacía es la comunicación efectiva.


La mayor parte del trabajo sucede detrás del escenario

La abogacía es 80 % planificación y 20 % acción

Hay un trabajo interno en el que el abogado lidia con la información que dispone y en función de los fines que persigue. De esto quizás no te enterarás mucho, pues es lo propio del oficio: los métodos y las técnicas propias de la Jurisprudencia, “el arte de conocer el Derecho”.

Al final, el abogado te planteará lo que piensa del asunto; acto seguido, estará en la obligación de infórmate si hay un caso, porque no se trata de lo mismo: "asunto" es cualquier preocupación, pero un "caso" es un contexto determinado por las leyes como importante para el Estado. 

De ser necesaria la asistencia del abogado, tendrás oportunidad de apreciar lo que el abogado hace. Por ejemplo, si debe acompañarte ante la autoridad: policías, fiscalías, tribunales, oficinas del Poder Ejecutivo, etc. ¡Y quién sabe si hasta en el Congreso Nacional te vean planteando cuestiones para una reforma de ley! (Todo es posible).

Como desenlace experimentarás:

1) La resolución de tu problema, lo que significa que podrás continuar con tus actividades cotidianas con un problema menos; y

2) La disminución de su impacto, es decir, un menor costo para ti en aquellos casos en que no ha sido posible obtener la salida que hubieras deseado. Esto puede ocurrir cuando ha sido necesario negociar una solución; y en toda negociación siempre se debe conceder alguna ventaja al contrario.

Con esto último me refiero a reducir la carga que pueda representar para ti la cuestión legal que debiste enfrentar. Esto vendría a ser, por mencionar ciertos casos: 

a) Liberarte de hacer un pago muy elevado o no pagar del todo

b) Obtener una posición que te otorgue más tiempo antes de cumplas con algún deber

c) Exigir de otro que cumpla con derechos lesionados

En conclusión, si tuviera que elegir 3 palabras para resumir todo lo dicho hasta aquí serían las siguientes: 

🗣️ Comunicación  Entender todo lo que le sucede al cliente

🤔 Problema  Definir con precisión su conflicto o dificultad

💡 Solución → Trabajar en construir salidas jurídicas realistas y eficientes

Alrededor de estas nociones descansa cualquier esfuerzo de un profesional del Derecho por ayudar a las personas.


“Pusiste” un abogado y no sólo recibió los flechazos que te lanzaban desde el otro lado del río; mientras anteponía su escudo utilizó su piedra para afilar la punta de la flecha, así se aseguró de que una vez lanzado el ataque la herida sobre el oponente fuera decisiva.

Te enseñó a sostener el escudo para resistir el avance del contrario. Pero, sobre todo, te hizo saber que del otro lado también existe quien se encarga de envenenar flechas y reforzar escudos: otros abogados, con estrategias idénticas, mejores o peores.

Aunque son guías de combate, entre ellos no existe conflicto, y una vez preparado el campo de batalla deberán acudir a otros escenarios donde se requieran sus servicios. Muchas veces, incluso, desde el mismo lado.


Dicho todo esto, no cabe duda de que comprendes la importancia y necesidad del trabajo de los abogados.  

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¡Nos vemos la próxima semana!


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