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La primera consulta es fundamental para la comunicación entre el abogado y el cliente. Sin un intercambio efectivo será difícil que el profesional del Derecho encuentre las respuestas adecuadas.
Nadie sabe cuándo podría necesitar acudir a una consulta legal. Si llegado el momento no dispones de la preparación indispensables para dar a conocer tu caso, podrías requerir nuevas reuniones y encuentros, lo que derivará en pérdida de tiempo.
Para lograr una consulta efectiva con abogados es necesario:
1️⃣ Una narración ordenada de hechos y circunstancias → dirigida a persuadir a quien debe tomar una decisión
2️⃣ Un sustento coherente con los hechos → dirigida a construir una narración sólida
3️⃣ Un conjunto de dudas bien planteadas → dirigido a investigar lo que desconocemos
A estos tres componentes les llamo “Las 3 dimensiones de una consulta efectiva”.
Veamos en qué consisten:
🎙️ Una narración ordenada de hechos y circunstancias
En la primera reunión el 90 % del tiempo habla el cliente; el abogado debe estar atento a escuchar su historia
Las personas captamos los hechos desde distintos puntos de vista. Los acontecimientos de la vida suceden y cada quien elabora discursos muy distintos. Es el imperio de las interpretaciones. ¿Te has puesto a pensar cómo los detalles de un acontecimiento son distorsionados de una persona a otra?
En el ámbito de decisiones legales, sólo una es relevante para el abogado: la del cliente, sobre todo porque es de la que cuenta para hacer un buen trabajo. Es indispensable ordenarla bien, lo que será imposible sin la ayuda su interlocutor.
Proceder con método garantiza un resultado satisfactorio. Partiendo del relato del cliente, el abogado podrá abordar con buen tacto la situación planteada y dará la mejor orientación posible.
No es lo mismo decir “Salí de la ciudad ayer” que decir “Salí de la ciudad ayer temprano”, ni mucho menos “Salí a las 7:00 de la mañana para tener una reunión de trabajo con Antonio en la calle Z; no lo encontré y decidí regresar”.
Un hecho narrado sin detalles sólo da espacio a más preguntas, mientras que un hecho descrito con datos puntuales, citando datos: nombres, cantidades y lugares, añade sentido a lo que se expresa.
💡 Tip #1
Prepara con tiempo tu versión de los hechos, anotándolos en una hoja en blanco o en un bloc de notas en tu teléfono móvil. Si lo deseas, graba una nota de voz o un vídeo corto para que no los olvides. No dudes en añadir nueva información si es necesaria. Y no te preocupes, la grabación o el vídeo sólo son técnicas para poner orden; no tienes que mostrárselos a nadie más ni serán utilizados con otro fin que el de ayudar a refrescar la memoria. Por último, recuerda describir con puntualidad y en orden cronológico.
📁 Un sustento coherente con los hechos ¡Pruebas!
No contar con las pruebas de nuestro caso es como pegar ladrillos sin cemento
Todos los abogados saben que “alegar no es probar”. Esta expresión es importantísima cuando se planea acudir ante un juez para que nos conceda la razón y decida a favor de los clientes. De manera que ningún relato tiene valor sin pruebas: las más comunes son los documentos escritos.
Una parte del trabajo con las pruebas será diligenciado por los abogados; no obstante, la otra tendrá que ser suministrada por el cliente o por terceros. Así que no debe haber vacilación en mostrar cualquier cosa que se considere importante para fundamentar tu narración.
💡 Tip #2
Reúne todos los documentos que consideres buenos para dar apoya a tu historia, tales como contratos, recibos, facturas, cartas, actas redactadas por notarios, entre otros. Puedes incluir material en soporte digital: correo electrónico, mensajes móviles, escritos o en notas de voz, fotografías, vídeos... De nuevo, todo esto no indica que se vayan a usar de inmediato, ni en una demanda o algo similar; por el momento pronto, sólo interesa acceder a los hechos.
⁉️ Un conjunto de dudas bien planteadas
Cualquier malentendido hará más difícil hallar soluciones y provocará retrocesos. Pregunta siempre.
Ya reunidas la narración y el sustento, falta un último bloque: las dudas. Ni siquiera las grandes obras de la literatura son un conjunto completo; el mejor autor deja preguntas sin resolver, incertidumbres e interrogantes que preocupan, para machacar al lector.
Sin embargo, el abogado no es un aficionado a la literatura ni sus clientes son novelistas. En el relato destinado a lograr un consejo profesional no puede dejar espacios de información que den lugar a las especulaciones. Se debe hablar con claridad. ¡Y preguntar con claridad! Si tienes alguna dificultad para plantear tus interrogantes, el abogado te ayudará a formularlos correctamente.
💡 Tip #3
Anota todas las preguntas que se te ocurran; ponerlas en una lista, sin importar el orden de prioridad, facilitará muchísimo el trabajo. Si puedes hacer que la cuestión se analice desde varios puntos de vista, la solución podría estar a la vuelta de la esquina.
Sigue estos tips cuando vayas a tener una consulta con abogados.
De hecho, funcionan para cualquier otro tipo de entrevista en la que se trate de resolver problemas.
En lo adelante, si te toca volver a sostener una reunión ya no tendrás que ir cargado de papeles; tu abogado/a sabrá darte asistencia con mayor rapidez puesto que ya está familiarizado con el asunto.
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¡Nos vemos la próxima semana!